En muchos seguidores solares, el actuador lineal acaba haciendo un trabajo para el que no fue pensado: soportar el momento de vuelco del viento como si fuera una columna estructural. Cuando llega una tormenta, la combinación de ráfagas, carrera larga y estructura poco arriostrada, castiga el actuador con tracción, compresión y flexión al mismo tiempo.
El problema no suele estar en la calidad del producto, sino en la selección. Muchos actuadores estándar de husillo trapezoidal están dimensionados para carga axial, con ciclos del 15–30% y sin apoyo intermedio en el tubo, pensados para maniobras de ajuste y posicionamiento intermitente, no para absorber grandes momentos generados por el viento. En esas condiciones aparecen pandeos del tubo, desgaste prematuro de bujes, juego en las fijaciones y, en el peor de los casos, averías durante un episodio de viento fuerte.
La alternativa pasa por utilizar actuadores específicamente reforzados para este tipo de aplicación. En la gama CLA se incorporan tubos de protección de diámetros mayores y en acero cincado que permite montar un soporte con casquillos auto lubricados, reduciendo la distancia entre apoyos y mejorando de forma significativa la resistencia a cargas de tracción‑compresión en seguidores solares. Con capacidades de hasta 10.000 N, carreras de 400 a 1.000 mm y opciones como dispositivo antirrotación, limitador de par y finales de carrera, está gama está concebida precisamente para trabajar en estructuras expuestas a viento y momentos elevados.
La clave no es solo la fuerza capaz de empujar de un actuador, sino considerar este esfuerzo combinado con momentos de vuelco, ciclos de trabajo exigentes y maniobras de seguridad bajo tormenta. Al diseñar el seguidor muy importante pensar en el actuador como elemento estructural, y no solo como “cilindro que sube y baja”, es lo que marca la diferencia entre una instalación fiable a largo plazo y un problema recurrente cada vez que sopla el viento.